No tengo idea cuando fue que comenzaron a popularizarse las cápsulas de café, ni en qué momento me convertí fan a estas maquinitas, era la espuma o la publicidad que me daban una sensación que el café sabía mejor y que era la evolución en mis manos.
Las marcas de estas cafeteras, tienen recogidas para las cápsulas y todo cool. Lleve mi primera bolsa a la tienda, compre más y seguía recolectando, pero el tiempo, en mi caso es muy limitado, siempre estaba ocupada y se me quedaban en casa las bolsas para reciclar y terminaron dichas cápsulas en la basura.
Cuando comencé a investigar un poco más, descubrí que solo el 10% de la cápsula es lo que se puede reciclar, lo demás queda en la basura de 100 a 500 años,
No se puede negar que es un método rápido para preparar el café pero… ¿a qué precio?
La ciudad de Hamburgo, Alemania, prohíbe las cafeteras de cápsulas en los edificios públicos.
Hay muchas opciones más sostenibles, como las cafeteras de toda la vida, o de goteo, pero si ya tienes la máquina de cápsula, la opción más económica y sustentable son las cápsulas reutilizables.
Existen de varios materiales, plástico, silicona o acero inoxidable. Esta última es la mejor opción, ya que el plástico cuando se calienta libera toxinas que serán absorbidas por nuestro organismo.
En mi video te dejo los pasos para utilizarla y te aseguro que es igual de fácil.
